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| El entonces obispo departiendo con uno de sus simpáticos feligreses |
El
presente papa y el semi-presente papa han decidido nominar para los altares al
papa precedente del semi-presente papa y al papa pluscuamperfecto de este
último. La grey católica está de parabienes, pues amén de poder pedirle
favores al papa presente y al semi-presente (puesto que son, respectivamente,
vicario y semi-vicario/vicario suplente de Cristo en la tierra, y Cristo
también intercede ante el Padre – junto con su intercesora Madre, quien fuera
divinamente inseminada por el Espíritu Santo, o sea, la tercera parte de la
divina trinidad constituida juntamente con Cristo y su Padre (que es Padre de
Cristo pero no del Espíritu Santo, el cual es, nominalmente al menos, padre
cuasi-carnal de Jesús (Cristo encarnado) ya que María, cuando el ángel va a
visitarla, concibe por obra y gracia del Espíritu Santo), podrán también ahora,
pedirle a papa precedente y al papa pluscuamperfecto del papa precedente.
Como si
tanta dicha fuera poca, el perfil de los dos futuros santos no puede ser más
diferente, lo que brinda un mejor servicio espiritual (terreno y ultraterreno)
a los fieles. El Papa Juan XXIII, Angelo
Giuseppe Roncalli (que no debe ser confundido con el papa Juan XXIII o
anti-papa Baldassarre Cossa quien tuviera una carrera eclesiástica harto más
meteórica que la de su tocayo. Recordemos que Cossa fue ordenado sacerdote el
24 de mayo de 1410, un día antes de ser ordenado papa (¿es una profecía que
fuera consagrado [anti]papa exactamente cuatrocientos años de la independencia
argentina? ¿viene de allí el famoso dictum de que Dios es argentino?) y con el
aval de los Medici, con quienes funda el Banco Medici, antecesor del actual
Banco del Vaticano, de donde se deduce que el antipapa crea el banco papal. O
sea que más allá de que fuera depuesto, juzgado y condenado sólo por piratería,
violación, sodomía, asesinato e incesto, no era tan malo. Y si faltaba una
muestra de su bondad a pesar de todo, basta visitar la tumba diseñada por
Donatello y financiada por sus amigos los Medici en el Battistero di San
Giovanni en Florencia). Volviendo al Papa Juan XXIII, vale la pena mencionar
que fue beatificado por Juan Pablo II, quien será canonizado junto a su beato
antecesor por el sucesor de ambos. El único hecho que pone un toque de rispidez
al proceso de canonización es que JXXIII es conocido como “il Papa Buono” lo
cual hace pensar en el carácter del resto de los papas.
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| Amigos son los amigos |
En
cuanto a Juan Pablo II (el polaco), sus credenciales santas no pueden ser más
claras. Conductor de la iglesia en un período por demás turbulento, fue instrumental
en la oposición y destrucción de aquellos horribles sistemas políticos con los que no estaba de
acuerdo (comunismo, socialismo, democracias liberales, democracias poco
católicas, teocracias no católicas, etc.). Fue además, viajero frecuente (129
países) por lo cual contaba con tarjeta de millas frecuentes en todas las
aerolíneas de peso. Habiendo él mismo
elevado a los altares a 483 santos y beatificado a 1340, es justo que se le
devuelva el favor. En cuanto a los
milagros que se le atribuyen, es notable el primero: la cura de una monja
francesa que sufría de Parkinson. Como es bien sabido que en sus últimos años
el Papa mismo sufriera de Parkinson, los teólogos aducen que en realidad,
estaba preanunciando el milagro a cumplir, es decir, iba absorbiendo el
Parkinson de presentes y futuros enfermos. En otras palabras, más allá del
evidentísimo caso de la monja Parkinsoniana, no se puede saber a ciencia cierta
cuántos casos de Parkinson previno. Es posible que su número sea infinito, o
por lo menos indefinido.
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| Desde el balcón |
Como si
todo eso fuera poco, su magisterio se centró en dos fuertes postulados
pastorales: “todos somos pecadores ante Dios” y “dejad que los niños vengan a
mí.” El primero se ejemplifica con su predilección por dictadores, generales y
genocidas, quienes, al igual que el resto de los fieles necesitaban de una guía
espiritual adecuada. Del segundo, es obvio, da muestra el paternal cuidado que
tuvo para con aquellos obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas acusados
falazmente de dejar que los niños se acercaran demasiado a ellos, o, peor
todavía, de pedir que se acercaran un poquito más.
Es por
estas abundantes y sobradas razones, que el Papa Francisco (alias “Papancho”) ha decidido darle
voz a lo que ya era secreto a voces: Juan XXII y Juan Pablo II son santos. Y
sanseacabó.
Thomas von Imbroich, Deutscher Weckruf und Beobachter, Nueva Alemania, 11 de Julio de 2013